Reflexiones

Reflexion Pastoral 20 de Septiembre

PROCLAMADORES DE SU GLORIA

CAMBIADOS Y TRASFORMADOS POR SU GLORIA. En muchas iglesias hoy, el evangelio del reino (el evangelio que produce transformación en lugar de conformismo) no se predica a plenitud. Por esto muchos creyentes ya no experimentan transformación. Hace más de dos mil años, Jesús vino como hombre para enseñarnos al camino a la trasformación. Dios tomo forma humana.  Filipenses 2: 5-8. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Para que la humanidad nuevamente fuese hecha conforme a su imagen. 2ª Corintios 5: 21. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. En la cruz, Jesús se convirtió en el recipiente de todos los pecados de la humanidad. Se hizo como cada ser humano (cargando nuestras iniquidades y rebeliones) a pesar de que Jesús nació sin mancha y nunca pecó voluntariamente se hizo pecado por amor a nosotros, para conformarse a nuestra naturaleza, para que “fuésemos hechos justicia de Dios en Él”. Jesús dejo Su gloria celestial atrás para alcanzarlos en nuestra naturaleza caída. Sin embargo, cuando Él fue resucitado, recupero su gloria y la entrego a su pueblo (la iglesia) para que pudieran ser transformados y moldados de acuerdo a la gloria del Padre.   JESÚS SE CONFORMÓ A NUESTRA IMAGEN PARA QUE FUÉSEMOS TRANSFORMADOS A SU SEMEJANZA. Debido a que necesitamos ser trasformados continuamente, de gloria en gloria, existe un problema cuando no estamos en el proceso de ser cambiados (significa que en ese momento no estamos caminando en la gloria de Dios) Esta es la razón de la falta de transformación que observamos en la vida de muchos creyentes; ellos no están siendo expuestos con regularidad a la gloria del Padre. EL DISEÑO DE DIOS PARA LA VIDA CRISTIANA. Proverbios 4: 18. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto. Cuando nacemos de nuevo, Dios pone Su presencia en nuestro espíritu para que recibamos el soplo divino de vida y su ADN espiritual. El ADN de Dios contiene Su gloria, permitiendo que lleguemos a ser conforme a la imagen de gloria de su Hijo Jesús. Antes de nacer de nuevo teníamos al ADN pecaminoso de Adán, pero ahora tenemos el ADN santificado de Dios. La Palabra nos exhorta a dejar atrás el pasado y seguir hacia la perfección. Filipenses 3:13-14. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. La vida cristiana nunca fue diseñada para estancarse en un lugar, o para acomodarse en ninguna etapa del camino y quedarse ahí, sino para ir de fe en fe, de gloria en gloria, y de victoria en victoria, hasta llegar a ser transformados conforme a la imagen completa de Jesús. LA MADUREZ ESPIRITUAL SE MIDE POR EL CAMBIO PRODUCIDO POR LA PRESENCIA DE DIOS Y SU PALABRA EN NUESTRAS VIDAS. Si escogemos no cambiar, nos herimos no solo a nosotros mismos y a personas a nuestro alrededor, sino además a las generaciones por venir

Pastora Maria de Machuca