Reflexiones

Reflexión Pastoral 9 de Agosto

PROCLAMADORES DE SU GLORIA

CONDICIONES, RECOMPENSAS Y BENEFICIOS DE LA GLORIA

Tener pasión por Dios es fundamental para experimentar su gloria. Una forma esencial de desarrollar esa pasión. Es reconociendo y cumpliendo las cuatro condiciones espirituales para que la bendición de Dios venga, las cuales aparecen mencionadas en el siguiente pasaje bíblico, al hacerlo, recibiremos las recompensas y beneficios vinculados a esas condiciones. Dice el Señor: 2º Crónicas 7: 14- 15. Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a la oración en este lugar. CUATRO CONDICIONES PARA RECIBIR LAS BENDICIONES DE LA GLORIA DE DIOS. Los versículos que acabamos de leer revelan las condiciones que Dios les impuso los israelitas para recibir sus bendiciones. Son las mismas condiciones que Él nos impone para recibir su justicia y avivamiento, y para que su gloria descienda sobre nuestras ciudades y naciones. Estas condiciones establecerán y expandirán Su reino en la tierra, y traerán salvación a millones de almas. Aprendamos y cumplamos estas cuatro condiciones. PRIMERO:  HUMILLARNOS ANTE EL SEÑOR. La decisión de humillarnos es personal. Significa doblegarnos delante de Dios, reconocer nuestra condición espiritual y darle la espalda al pecado, Es una decisión y no una experiencia emocional. Es una forma de recordar quiénes somos y de dónde venimos; es admitir que sólo Dios puede cambiar nuestros corazones porque no somos capaces de hacerlo no nuestras propias fuerzas. Tenemos que humillarnos delante del Padre, postrarnos en el suelo delante de Él. Allí podemos reconocer que todo lo que tenemos y todo lo que somos viene de Él. Ese es nuestro lugar: postrado ante el Señor, con el rostro contra el piso, en posición de humildad. Jesús ilustro nuestra necesidad de tener siempre una actitud humilde delante del Padre, llamando a un niño a que se le acercara y diciéndole a sus discípulos; Mateo 18: 3.  Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Sus palabras describen a un niño que cree lo que se le enseña, sin cuestionar ni argumentar. SEGUNDO: ORAR. Sin embargo, no se trata solo de humillarnos, sino que también necesitamos orar (pasar tiempo hablando con nuestro Padre celestial) Los discípulos reconocieron que todo lo que Jesús era y hacia era resultado de su vida de oración. Por eso le pidieron que les enseñara a orar. (Lucas 11: 1-13) Mas adelante en ese libro, aprendemos con mayor detalle cómo orar para experimentar Su presencia. TERCERO: BUSCAR EL ROSTRO DE DIOS. Buscar Su rostro significa desear verlo cara a cara, como Moisés, David y Pablo lo desearon, Esa práctica es similar a la que hacemos cuando queremos conocer y entender a otra persona, y entonces nos posicionamos de tal manera que podemos verlo a los ojos. Cuando buscamos a Dios de esa manera, nos hacemos uno con Él, en el Espíritu, y permitimos que sea Él quien brille a través de nosotros. La motivación correcta para buscar a Dios debería ser conocer al Señor íntimamente, porque le amamos, y por ser Él quien es. No es suficiente saber de Él; debemos conocerlo íntimamente. Jesús dijo, Juan 17: 3. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Pastora Maria de Machuca