Reflexiones

Reflexión Pastoral 16 de Agosto

PROCLAMADORES DE SU GLORIA

CUATRO CONDICIONES PARA RECIBIR LAS BENDICIONES DE LA GLORIA DE DIOS.

TERCERO: BUSCAR EL ROSTRO DE DIOS. Buscar su rostro significa desear verlo cara a cara. Dios desea revelársenos a medida que le conocemos como persona y tenemos encuentros y experiencias con Él. Si un individuo recibe salvación, pero no busca tener una relación íntima y continua con Dios, a través de Jesucristo, entonces Dios todavía es como un extraño para esa persona. Para esa persona, Dios es simplemente una doctrina o religión (en otras palabras, es solo ¡Información!) Pero Él es mucho más que eso. ¡Dios es una persona! Debemos crecer en nuestra relación con Él, día a día, y de “gloria en gloria” (o en este caso, de intimidad en intimidad) Abraham caminó con Dios y, al final, se convirtió es su amigo. Isaías 41: 8. Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo. El Señor lo llamo su amigo porque ellos tenían una íntima y continua comunión. Cada vez que te propongas buscar el rostro de Dios, hazlo con reverencia, perseverancia y dedicación. Algunos tienen una actitud muy casual en su relación con Dios, buscándolo sólo cuando les sobra tiempo (o entablan una relación con Él, pero luego no perseveran) El Espíritu Santo nos enseña a tener una actitud de adoración, respeto y compromiso cuando estamos en su presencia. Esto significa que buscamos su presencia sin que nos importe las consecuencias o el precio que tengamos que pagar y le buscamos en todo tiempo. Jeremías 29: 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. La frase “de todo vuestro corazón” indican fervor y pasión y eleva la búsqueda a un nuevo nivel, la intensifica hasta que va más allá de la oración habitual. Buscar a Dios con todo el corazón implica buscarlo con todo nuestro ser, en espíritu, alma y cuerpo, estando disponibles para Él en todo momento, sin importar el lugar o las circunstancias. También sugiere estar rendidos ante Su presencia, estando necesitados y desesperados por Él. Buscar a Dios diligentemente significa, hacerlo con entusiasmo, fervor, pasión, esfuerzo y disponibilidad. Debemos estar preparados para superar cualquier barrera, para que la búsqueda de Él sea una prioridad en nuestras vidas. La Palabra nos exhorta a buscarlo por medio del ayuno, la oración y la adoración. El énfasis principal del ayuno debe ser buscar el rostro de Dios. Los resultados que experimentamos al terminar los tiempos de ayuno incluyen salvación, señales, deudas canceladas sobrenaturalmente, liberación, sanidades, y toda clase de milagros creativos. CUARTO: APARTARNOS DEL MAL CAMINO. La idea de “apartarse” incluye arrepentirse, y arrepentimiento significa cambiar nuestra mentalidad y acciones. Con frecuencia esto implica hacer un cambio de 180º para dejar de hacer nuestra voluntad y hacer la voluntad de Dios. Cambiar nuestra forma de pensar hace posible que cambiemos nuestra manera de vivir. Entonces reconocemos que antes estábamos yendo por un camino equivocado; éramos amigos de la maldad, los malos hábitos y las cosas que ofenden a Dios. Damos media vuelta y le permitimos a Jesús que tome el control total. Nos arrepentimos de nuestros pecados de comisión y omisión, cambiamos toda la conducta que no refleje el carácter y las maneras de Dios, y lo miramos a Él para ser establecidos en sus caminos.

Pastora Maria de Machuca