Reflexiones

Reflexión Pastoral 23 de Agosto

PROCLAMADORES DE SU GLORIA

CONDICIONES, RECOMPENSAS Y BENEFICIOS DE LA GLORIA

TRES RECOMPENSAS POR BUSCAR EL ROSTRO DE DIOS. Si cumplimos con las condiciones mencionadas, la Palabra nos enseña que podemos esperar las siguientes tres recompensas: 1. DIOS NOS ESCUCHA. Dios se ha comprometido a escuchar nuestras oraciones. Sin embargo, una de las razones por las cuales muchas veces nuestras oraciones no son contestadas es porque no cumplimos las cuatro condiciones antes mencionadas. Humillarnos ante Dios, orar, buscar su rostro y caminar por el camino correcto, desatan muchas de las promesas de Dios. Por fe entendemos que Él escucha nuestro clamor y podemos comenzar a declarar que recibimos lo que hemos pedido. Entonces quiere decir que todo lo que atemos en la tierra es atado en el cielo y todo lo que desatemos en la tierra es desatado en el cielo. Mateo 16: 19. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. 2. DIOS PERDONA NUESTROS PECADOS. El perdón de Dios viene cuando nos alejamos de la maldad. El primero que nos perdona cuando nos entregamos a Él, y nos arrepentimos de todos nuestros pecados es Dios. Cuando esto sucede, luego se puede iniciar un proceso completo de perdón mutuo con otras personas, solo somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos, y de perdonar a otros. Cuando Dios nos perdona y nos llena con su amor. Perdonar produce un increíble efecto de sanidad en nuestras vidas. Hebreos 11: 6. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. El reino de Dios trae recompensas. Existen cualidades y actitudes en nuestras vidas que serán grandemente recompensadas, tales como la fe, la fidelidad, la buena mayordomía y buscar a Dios, entre otras. Solo el Señor nos puede recompensar por buscarlo. Nuestras recompensas vendrán en forma de sanidad para nuestros cuerpos, liberación para nuestras almas, perdón, restauración, bendiciones financieras, dirección para cumplir con nuestro propósito en Dios y mucho más. 3. DIOS SANARÁ NUESTRA “TIERRA” TODO NUESTRO SER. 2º Crónicas 7: 14. Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Aquí, la palabra “tierra” representa nuestra vida personal, nuestra familia, ministerio, profesión, negocio o nación. En cada una de esas áreas existe la gran necesidad humana de tener un encuentro personal con Dios. La gente anhela sanidad para sus cuerpos y almas, pero también desea prosperidad financiera y espiritual. Dios quiere sanar nuestra “tierra” y terminar con las consecuencias del pecado y la separación de Él: confusión y falta de dirección, frustración y depresión, discordia, injusticia, drogadicción, derramamiento de sangre inocente, y mucho más. Sin embargo, la sanidad no será una realidad hasta que nos humillemos, oremos, nos alejemos de la maldad y de la falta de santidad, y busquemos su presencia. La gente que vive en tinieblas (aquellos que no conocen a Dios ni su Palabra) son incapaces de hacer estas cosas, pero quienes conocemos la verdad estamos obligados a hacerlo.  Salmos 34: 10. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Pastora Maria de Machuca